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La Coctelera

SALUD Y REPUBLICA

26 Mayo 2012

El sistema me desconfigura

El sistema me pone más nervioso mi sistema nervioso.

"El sistema se cayó" = ni modo de realizar transacciones electrónicas. Se paralizan los bancos ( y cuando sucede, sucede en mi sucursal bancaria, justo el día y momento en que se me ocurre/necesito aparecerme por esos sagrados recintos de ladrones y abusadores con el dinero ajeno, incluido el mio).

"El sistema no autoriza la entrega de sus medicinas porque hay una inconsistencia en las fechas y cantidades. Su doctora cometió un error al elaborar la orden"

Ajá....y yo qué m****** tengo que ver con ésto? Que la Doctora deshaga el entuerto...

Pero no, es Sábado y esta ilustre funcionaria colombiana no viene hoy a atender consulta. Debe estar agotada con todos los errores que seguramente ha cometido en el transcurso de la semana.

El sistema es inflexible, no analiza, no excusa, no corrige, solo obedece las órdenes para las cuales fue programado. No hay en este sitio ni en ningun otro, algún ente (humano!!!) que vaya en contra del sistema y tome la decisión de autorizarme (manualmente) mis medicamentos. Eso ya no existe en un condenado mundo gobernado por un computador central que maneja y determina el rumbo de muchos aspectos de esta vida moderna.

El sistema me desestabiliza, me enfurece, me hace quedar como una tremenda grosera porque me obliga a hacer reclamos de mala pésima forma a plenas 7:30 de la mañana. Linda manera de empezar el día para los funcionarios de la Institución y para mi.

De ninguna manera logran enmendar el error humano. El sistema se resiste a que cambien los datos equivocadamente ingresados.

A este punto yo ya me siento totalmente desconfigurada: debo tener la presión más alta y la glicemia más baja ( mi organismo diabético reacciona con bajones de azúcar ante enfermedades, infecciones, disgustos y toda clase de altibajos emocionales).

Finalmente consiguieron que terminara con el sistema (el mio) más nervioso que de costumbre porque "lo sentimos señora, le va a tocar comprar de su bolsillo los medicamentos que faltan, el maldito sistema no los aprobó. No hay nada que hacer" . Y punto (final).

Comprar los medicamentos de mi propio bolsillo por supuesto que los puedo comprar. Y aunque suene insoportablemente pretencioso (pretensioso?) diré que podría comprar los de todo el año si me viniese en gana pero es que no se trata de éso.

Yo pago un seguro social que en mi caso no es nada barato asi que la Institución está en la OBLIGACION de darme gratuitamente los medicamentos que necesito para controlar mi hipertensión y mi diabetes. Pertenezco a un programa de prevención y control estatal para ambas patologías.

O sea que no los tengo que comprar yo con MI dinero y mucho menos cuando el error en la orden de entrega de medicamentos es de mi (nueva) doctora que, por esta razón, empezó con el pie izquierdo su relación profesional conmigo.

El error lo cometió un funcionario de la Institución y por tanto es la Institución quien debe subsanar el impase. Pero no, "Jalisco nunca pierde"...el más marrano es siempre el paciente, el cliente, el empleado, el subalterno, el usuario.

Y si mañana la sapiente doctora de marras ya no se equivoca con la orden de entrega de los medicamentos sino con la medicación misma? Porque le perdí una confianza profesional que no alcancé a tenerle.

Menos mal que en mi familia tenemos un hermano médico y cuatro sobrinos haciendo su carrera de Medicina y que nadie, absolutamente nadie en este clan, se toma un alkaseltzer sin haberlo consultado previamente con ellos, asi lo haya formulado una eminencia gris, un Premio Nobel de Medicina o en su penoso y triste defecto, un médico de la Seguridad Social.

Y ahora que ya me despaché a gusto solo me queda gritar, simplemente y a todo pulmón: a la p*** m***** con el p*** sistema de m*****!!!!!

MADAME ROSA (indignada)

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22 Mayo 2012

Canciones de una vida

Capitulo 1

VALLADOLID

Quizás  debiera iniciar este escrito acudiendo a las nanas que acunaron y mecieron mis primeros días; como es natural no dejaron rastro en mi memoria, pero esas mismas canciones de cuna las oí algunos años después cuando mecían a mis hermanos pequeños y justo es decirlo, de labios de mi padre, tanto o más que de mi madre, bien es cierto que pronto las hice mías y yo misma las entonaba, con mi pésimo oído de siempre.

Vaya aquí una muestra de las mismas.

Este niño tiene sueño
Y no tiene cuna
Su papa que es carpintero
Le va hacer una
Ea, ea, ea, ea,

En esta coplilla, muy utilizada por papá se decían dos verdades: papá era carpintero, ese oficio aprendió en su juventud, antes de que la vida le llevara por otros caminos y nunca olvidó como se trabajaba la madera, aun cuando nunca llegara a ser ebanista, que en palabras suyas es diferente.

Otra de las nanas habituales era esta otra:

Duérmete niña
Que viene el coco
Y se lleva a las niñas
Que duermen poco.
Ea, ea, ea.

Como es natural el “ea, ea,” se prolongaba con ritmos adormecedor hasta conseguir el triunfo final. ¡Que el bebe se durmiera!

Estas fueron seguro las primeras canciones que acunaron mis sueños y aunque no están grabadas y no puedo reproducirlas en  ningún aparato, suenan vivas en mis recuerdos, como también  lo están las otras a que me referiré, su melodía, su ritmo, seguro que adormeció mis primeros sueños, como años después lo haría con mis hermanos pequeños.

Ante todo debo iniciar con una confesión, mi escaso o nulo oído se ha compensado, o descompensado, vaya usted a saber, con una memoria fiel en cuanto a la letra de las canciones, hasta el punto de que mi mente está repleta de alusiones a canciones más o menos olvidadas y que en su momento acuden a ella como acudían los refranes a los labios de los viejos sentenciosos. Siempre hay alguna estrofa, alguna canción que acude a completar una situación o un recuerdo.

Como mi propósito es seguir un hilo cronológico, debo acudir a las canciones oídas en aquellos años de los cuatro a los seis, en que vivimos en Valladolid, si bien los seis años los cumplí ya en tierras catalanas.

Mi memoria en lo referente a nuestra estancia en Valladolid es clara y precisa, más de lo que debiera dada mi temprana edad.

Eran tiempos de posguerra, de escaseces y supervivencia, si bien en nuestro hogar, tal vez por la situación de mis padres, nunca sentí falta de lo necesario, es decir, en aquellos años de hambre, en nuestro hogar teníamos las necesidades básicas cubiertas y las otras…Las otras no afloraron de manera tan trágica como ocurría no muy lejos de nosotros.

Vivíamos en una casa de planta baja y piso que compró mi madre con parte de su herencia. Mucho tiempo después supe que el dinero procedía de la venta de madera de unos chopos que plantó abuelo muchos años antes.

La casa tenia una vivienda en la planta baja en la que vivía un matrimonio con un hijo único, que en aquellos momentos estaba haciendo el servicio militar. La mujer se llamaba Atilana, curioso nombre, que nunca más volví a oír, aunque muchos años después si lo oiría en masculino. Atila, el famoso rey de los Hunos. Bien, esta humilde mujer a la que recuerdo siempre con su vestido oscuro y su delantal, su moño de rodete y que a mi me parecía tan mayor, no debía de llegar a la cincuentena.

La casa tenía un patio con una umbrosa higuera y un pozo. El pozo era compartido con la casa vecina, de forma que el brocal se situaba entre los dos edificios. Aquella zona debía de ser rica en aguas subterráneas pues el Pisuerga estaba muy cercano, a tan solo dos o tres calles, y en unos minutos  se llegaba a las orillas del río, ancho, caudaloso.

A.n.

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10 Mayo 2012

Historias de familia: ellos (los otros) y mis Grandes Duquesas

Paul C, el bisabuelo de mis hijas, era uno de los banqueros de Nicolás II, el último Zar de todas las Rusias.

Su esposa, Anastasia, más conocida en la historia de los C. como Babushka, era institutriz en una familia de la nobleza rusa.

Eso es lo que nos cuenta su nieto, que es mi esposo y el padre de mis dos niñas.

Estas criaturas, que nacieron irreverentes, irreverentes se criaron e irreverentes siguen siendo (dentro de los limites del respeto) todo el tiempo se han reído (nerviosamente, lo reconozco) de esta historia que, sin embargo, ellas siempre han adorado  oír contar de boca de su padre y de su abuelo Nicolás (q.e.p.d.)

De unos años para acá y haciendo gala de esas ganas de sacarle gusto a la vida que siempre las han caracterizado han decidido, en  divertida complicidad con la mamá, autoproclamarse como Grandes Duquesas.

Por esas cosas de la vida, que a veces todo lo permite, mis niñas amanecen un día siendo “mis dos mágicas princesas” y en otros se convierten sin mucho esfuerzo en “Nathalie (su abuelo ruso la llamaba Natasha) y Tatiana, Grandes Duquesas de…mi corazón”

Amo con un amor inmenso, sin límites ni medidas, incondicional, indescriptible, loco, a estas dos criaturas que siendo lindas por fuera son aún más hermosas por dentro y como (casi) todas las madres del mundo me he preguntado muchas veces cómo pude vivir (feliz) la mitad de mi vida sin ellas (aunque yo fuera niña o adolescente, en alguna dimensión desconocida estaba este par de espíritus maravillosos, únicos, esperando que los padres que ellos necesitaban y habían escogido para vivir esta nueva encarnación, estuvieran en edad reproductiva y se conocieran en un bar de estudiantes latinos en la ciudad universitaria de Louvain la Neuve (Bélgica).

La historia de Paul C. tuvo un final trágico: desencadenada  la Revolución Rusa, tuvo que abandonar su país a las volandas y con lo puesto.

Solo llevó consigo unos billetes de la época y unos bonos de banco, que es la única herencia material (más algunas fotografías) que reposa hoy en manos de mi esposo y de mis hijas.

Estos billetes y bonos fueron fotografiados por los profesores franceses de mis hijas en el Liceo, para preguntar a especialistas en el tema el valor económico de los mismos para colección  y qué podía hacerse con los bonos. Bueno, nadie da mucho dinero por los billetes y dicen que los bonos obviamente no tienen más valor que el histórico. Y el familiar. O sea que las mías,  son unas Grandes Duquesas sin  riquezas materiales por el lado de su bisabuelo ruso (ni del colombiano !)

Pero volvamos a Paul C. que aparte de lo puesto y de estos billetes y bonos que menciono, salió huyendo con Baboushka  y sus hijos Vera (4 años) y Nicolás (Andando el tiempo, este niño de 3 escasos años en el momento del exilio se convertiría en mi suegro. El cariño que nos tuvimos mutuamente merece post propio)

La familia se asentó primero en Inglaterra, no sabemos por cuánto tiempo. Desconocemos también las razones por las cuales finalmente emigraron a Bruselas.

Allí el bisabuelo Paul fundó un banco que se fue directo a la quiebra en poco tiempo porque sirvió fue de caja menor para todos los rusos exiliados en Bélgica (o sea que hay por ahí deudores morosos con la familia C…. O a estas alturas del paseo, solamente descendientes de los mismos)

Vistas las penurias económicas, el otrora banquero Paul C. vióse obligado a trabajar de conserje (portero y demás) en un hotel de Bruselas. En ese oficio se desempeñó hasta el día en que le pudieron más sus antiguas florecientes circunstancias y las exorcizó ahorcándose.

Hasta aquí, en este punto trágico, llegan las ganas de reírse de las Grandes Duquesas y de su mamá, la Zarina Rosa  (pero no rusa).

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27 Abril 2012

Gente campesina. El campo en los poemas y los poetas.

El post de la gente campesina de Madame Rosa, me retrotrajo a mis orígenes, tal y como señalé en el comentario, pero ha sido como lanzar una piedra plana en un estanque, rompe la lámina de agua y se forman circulos concéntricos, cuando vuelve la piedra a hundirse más alla y levanta otra serie de ondas en el estanque, hasta que definitivamente se hunde en el estanque, en una de tantas ondas los testimonios de los poetas, todos ellos de principios del siglo XX, pasan a bellos poemas historias de la gente campesina.

Como gracias a Internet tenéis a vuestro alcance los poetas y sus obras, os recomiendo en primer lugar de Antonio Machado el largo poema "Los hijos de Alvar González", una muestra de que entre la gente del campo hay de todo.

Luego daos una vuelta por los poemas de Gabriel y Galán, un poeta salmantino, maestro y labrador que retrató como nadie las gentes de Castilla.

Incluso os puedo recomendar "La Nacencia" del extremeño Chamizo.

Alli tenéis una serie de retratos de campesinos que eran lo mejor y lo peor de nuestras tierras.

Seguro que en los poemas de esa tierra existen también bellos retratos de la sociedad campesina, aun cuando aquí la tierra sea más ingrata que en los trópicos.

A.N.

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27 Abril 2012

Me gusta la gente campesina

Me gusta la gente campesina, la incontaminada, la que se levanta antes de que aparezca el sol y se acuesta apenas anochece porque al día siguiente hay que madrugar a cultivar la tierra, a recoger la cosecha, a ocuparse de las vacas, las gallinas, las cabras, los caballos.

La gente campesina que tiene la piel curtida por el sol, las manos callosas, las uñas rotas, la mirada limpia y franca, el habla sencilla.

La gente campesina que comparte con el forastero su pan, un pocillo de café cargado o una taza de agua de panela caliente aunque eso signifique comer un poco menos él mismo o su familia.

La gente campesina que sabe de ciclos lunares y de cómo éstos afectan las cosechas, los partos de los animales, el estado de ánimo de las personas.

La gente campesina que los domingos va temprano a misa oliendo a jabón de baño, con su ropa limpia y bien planchada, su sombrero de ala corta, sus zapatos domingueros, su cabello limpio recién trenzado y que le lleva a regalar al cura una gallina, una canasta de huevos, piñas, aguacates, mangos, yuca, un racimo de bananos o de plátanos o cualquier producto de su propia cosecha.

La gente campesina que vive feliz sin periódicos y malas noticias, sin televisión satelital ni cine norteamericano, sin Internet y celular de última generación.

La gente campesina que a duras penas lee, escribe, hace operaciones matemáticas básicas, le dicta sus cartas al escribano del pueblo y cuando anhela oír una voz lejana va a la central telefónica en la Plaza Mayor una mañana de sábado, que es tradicionalmente el día de mercado.

Definitivamente: me gusta la gente campesina.

Madame Rosa

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26 Abril 2012

Caballo blanco, caballo rojo...

Una de las adivinanzas de la chiquilleria era preguntar:

"De que color es el caballo blanco de Santiago"

EN LA PREGUNTA ESTA LA RESPUESTA.

A este viejo juego infantil nos impulsa ahora a jugar la Coctelera, previa la publicación de nuestros comentarios.

Pero la Coctelera no puede abdicar de su condición de avanzada y revolucionaria.

Por ello nos ha teñido el hermoso caballo blanco de Santiago, y la pregunta ahora es de que color es el caballo rojo de Santiago.

Puede que alguien recuerde aún que el caballo de Santiago es/era blanco, y lo conteste así.

Por ello se quedara sin ver publicado su comentario.

Es un truco?

Es una muestra de ingenio?

O la Coctelera solo prepara "Bloody Mary"?

Armiño/negro/rojo/blanco

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23 Abril 2012

Una vez más el día de Sant Jordi llega a Barcelona

Una vez mas el día de Sant Jordi llega a Barcelona y a la calle salen los libros y las rosas.

Rojas encendidas, pasando de mano en mano hasta que llegan a la de la mujer a quien estaban destinadas.

Los libros gozosos de tener protagonismo, aunque sea nada mas que un día.

Aquellos que amamos los libros talvez este día les seamos infieles por no querer mezclarnos con esas multitudes que acuden a ellos un día al año y algunos vuelven luciendo orgullosamente un libro de cocina o uno firmado por un mediático es decir no por un escritor que dejó días y días en poner sobre el papel sus ideas.

Las rosas, cuando llegan a casa, se las busca enseguida un lugar preeminente y se colocan en un jarrón para gozarlas, para lucir las rosas y ¿por qué no? la tarjeta que la acompaña.

Los libros, los libros se colocan en lugar visible por unos días, se abren, y se muestra la firma del autor por la que se hicieron largas colas para adornar el libro.

Algunos tienen suerte, se empezarán con mucho brio y puede que si el efecto Sant Jordi dura un poco más, es posible que le acaben o que como mínimo, pasen unas cuantas páginas, y lentamente las hojas se pegan unas a otras y el sueño nos vence, al dia siguiente ese libro se coloca en un estante y luego...tal vez se le saque el polvo dentro de unos meses.

Hasta el proximo 23 de abril

Armiño negro

Tags: libros, rosas, sant, jordi

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22 Abril 2012

De los sacamantecas a las liposucciones.

En un magistral post Fenicia nos recuerda, como si fuera un cuento gótico, los terrores infantiles que poblaban nuestra infancia, en que de labios de nuestros mayores oíamos historias más trágicas y góticas que las de E.A. Poe.

Los sacamantecas eran unos más de esos seres que vivían en paralelo a los habitantes de un pueblo, de una comarca, de una zona, y que causaban el terror infantil, alentado por las historias que de ellos se relataban al anochecer. Existía un submundo poblado por marginales, "El hombre del saco" "Los gitanos" "el coco" , todos esos seres que llegaban a un pueblo y le abandonaban días después, en ocasiones dejando tras de si un rastro de lágrimas.

Ahora los niños juegan menos en la calle, sobre todo en las ciudades, y el control que se tiene sobre ellos es mayor, lo que no evita la desaparición de vez en cuando de alguno de ellos dejando desolados a sus padres.

Pero...me dejáis que ahora ponga unas gotas de humor en tan sombrío paisaje.

Creo que en las cíinicas en las que se practican las liposucciones harán cola los peticionarios de "manteca" pues creo que es éso lo que se saca a las que pasan por las manos de los cirujanos, claro que segun dicen se usan esas propias grasas para trasladarlas de lugar y crear, bueno, aumentar los senos, de forma que de aqui quito, aqui pongo, transforman las nalgas en tetas. Eso si estas se pueden ver por sus propietarias, mientras que antes a la espalda eran ninguneadas, por mucho que las sirvieran para sentarse.

Volviendo al tema de las desapariciones, creo que en algunos paises los casos de niños desaparecidos utilizados para robarles los riñones u otros órganos vitales son frecuentes. En ocasiones algunas personas aparecen vivas pero con una cicatriz fea y mal hecha que proclama cual fue el motivo de su desaparición, y si es asi, aun pueden dar gracias de que "tan solo" les extirparan un riñón.

Siguen viviendo entre nosotros, los vampiros, los chupasangres, los sacamantecas.

Armiño negro

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Sobre mí

Esta es una bitácora al alimón.
No se trata, pues, ni de uno ni de una.
Somos un colectivo de seres pensantes y escribientes.
La mayoría en suelo español, otra en tierras suramericanas.
Este es nuestro espacio de encuentro para
ese especial conversatorio entre hermanos de idioma. ¿Nos ha reunido el azar?

Una luz que ilumine el difícil camino de todos aquellos que son victimas de desastres naturales y/o de la inconsciencia y la falta de amor de otros seres humanos.

"Yo arrojo un balón contra una pared y él vuelve con la misma fuerza. En relación al ser, si arrojo pensamientos, palabras o acciones hacia afuera, ellos vuelven con la misma intensidad."

"Todos cabemos en este blog, por encima de las diferencias" (http://intelecto111.espacioblog.com)

"Un blog no es otra cosa que un paisaje de encuentro, un lugar donde, más allá de los artículos y las reflexiones del autor, los lectores expresan sus sentimientos, se reencuentran en las palabras, ponen en común los acuerdos y debaten sanamente sus desacuerdos. Gracias por ello, gracias por ser cómplices de la inteligencia."

"Creo en la palabra. Y creo, también, que los que debaten, opinan y reflexionan, no imponen, ni agreden, ni violentan. Palabra libre en un espacio libre. Palabra sometida al debate crítico, a la complicidad y a la distancia. Mi palabra confrontada con la tuya. Aprendiendo, enseñando, mirándose en tu espejo y completándose."

"Este es un espacio abierto a las ideas, al debate y a la confrontación. A la confrontación de ideas, al debate dialéctico, a la discusión sin desprecio. Os necesito para aprender y para confrontar. Gracias por estar. Gracias por debatir. "

PILAR RAHOLA

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