Las "CAJITAS" de Poldy Bird (III)
Cajitas esmaltadas, cajitas de madera pintada, cajitas de cristal, de porcelana, de metal, de cartón, de nácar, todas chiquitas.
En esas cajitas guardo los pedacitos de la felicidad.
Porque la felicidad no es un enorme friso en la pared, sino un rompecabezas de pieza diminutas que se arma de a poquito.
Y no tiene una figura fija, preconcebida, sino varias figuras, todas cambiantes, que pueden variar según los días, según las horas, según los lugares...
Vos me enseñaste eso.
Y muchas de esas cajitas tienen partes tuyas.
No... no lo aprendí enseguida... me llevó tiempo...
Cuando tu vida se apagó, el miedo y la soledad hicieron nudos con mis tripas.
Golpeaba todas las puertas con terror de no ser escuchada, de no ser recibida.
Y me juraba, cada día, golpear otras puertas y otras y otras, sin importarme quién las abriera, quién sería capaz de oír el sonido de campana al viento que emitía mi corazón... una campana de barco en medio del océano, una campana de catedral en medio del desierto, una campana quejumbrosa con sonido de pena y manantial al mismo tiempo...
Hasta que empecé a abrir las cajitas.
En una encontré un fósforo, uno de esos fósforos con los que encendías mis cigarrillos, y aunque casi no fumo, prendí uno y traté de hacer espirales con el humo, como hacías VOS.
En otra encontré unas tierritas de colores, de Purmamarca, y el norte le trajo paz y color al sur de mi inquietud, con su placita de vendedores de pesebres, su aire de celeste transparencia, sus montañas redondas...
En la de porcelana, una rosa seca y un papel dobladito: "quinto aniversario".
En la de plata, una medalla bendecida de
Arena de la playa mansa, monedita de austral, un coralito africano, una entrada de cine, un boleto capicúa, un anillito que perdió la piedra, un cuarzo casi dorado, una plumita de colibrí...
Todos itinerarios de caminos que recorrimos juntos y yo vuelvo a caminarlos llevando tus pasos encima de los míos, ahora que tus pasos no pesan nada porque son de apenas airecito, de apenas aleteo de mariposa, de apenas una lágrima ...
Ya ves, ya no golpeo puertas, sólo abro cajitas para no estar tan sola.
Pero, eso sí, al mismo tiempo, abro también mi corazón..."
POLDY BIRD
Las cajitas no son sólo materiales aunque yo soy amante de guardar chucherías por el valor sentimental que representan o en algún momento representaron. Sobre todos cartas.
“Cartas amarillas”,como la canción del inolvidable Nino Bravo. Cartas que siguen produciéndome emociones, ahora un poco distintas de las emociones originales.
Quería decir que la memoria está llena de “cajitas” donde almacenamos recuerdos que nos son valiosos y que en no pocas ocasiones nos ayudan a seguir viviendo: el primer beso (sobre todo en la nuca, debajo del cabello),esas miradas cómplices de amantes al escondido de todo el mundo, la suavidad de una mano masculina amada que roza casi sin querer y por tambien primera vez nuestras manos, el llanto de mis hijas apenas fueron retiradas de mi vientre, esas sonrisas sin dientes de mis dos bebés, sus gorjeos de contento en respuesta a mis caricias y a mis mimos verbales, el día en que se atrevieron a ponerse de pie y dar su primer paso antes de caerse muertas del susto por lo que acababan de lograr…las celebraciones de Navidad y Año Nuevo con la familia al completo…momentos,momentos…la felicidad,dicen,está hecha de eso:de momentos.
Almacenados en cajitas.
MADAME ROSA




















Fernando dijo
Me llamo la atencion la campana de barco en medio del oceano.
El alma de un barco es su campana
muy bonito
:o)
26 Agosto 2007 | 05:59 PM