Cocina excéntrica
Recibo puntualmente (hasta dos actualizacions diarias) de un interesantísimo blog llamado "Diario del viajero".
Poco a poco les iré compartiendo datos curiosos de los allí reseñados.
Hoy me siento a manteles con un menú reportado por viajeros intrépidos, de ésos que se le miden a todo.
La oferta es variada y no se especifica qué clase de vinos y acompañamientos le vendrían bien a estos platillos:
" En Marruecos encontrarán carne fermentada y ojos asados de cordero, entre otras exquisiteces; en España orejas de cerdo crujiente, testículos de toro o crestas de gallo; en Filipinas embrión de pato, ranas rellenas o gusanos vivos; en Ecuador conejillo de Indias, hormigas y larvas; en el Reino Unido liebre cocinada en su sangre, vísceras de cordero rellenas de páncreas (o será de líquido pancreático?); en Costa del Golfo, USA: nutrias al estilo cajún, mapache o zarigüeya; en Alaska ballena cruda, cabezas de pescado fermentadas o perdices cocinadas sobre el motor de un coche."
En el Norte de Camboya una de las especialidades culinarias son las arañas. "Al parecer la costumbre viene de la oscura época de los Khmeres Rojos, cuando la población tenía poco que llevarse a la boca, y hoy se han convertido prácticamente en una golosina.
Las arañas son peludas y relativamente grandes. El líquido que desprenden al ser masticadas se esparce abundantemente por la boca por lo que no es recomendable a seres de paladar sensible" (sin comentarios.Ya regreso).
Ni toquemos el tema de la oferta culinaria callejera en la milenaria China, destino turístico muy en boga actualmente en Colombia (los que aún no hemos viajado a la China estamos "out"). Si no estuviera muerta del sueño les colgaría algunas fotos hechas por mi amiga: apetitosos pinchos de gusanos, entre otras cosas.
En Bucaramanga (sí, en Colombia) comen hormigas culonas. Dicen quienes las han probado que saben a maní tostado. Yo no soy capaz de verlas siquiera. Ni soporto que las coman en mi presencia.
Mi papá, que tiene el estómago fuerte y a donde va prueba lo que es más típico del sitio, trajo una botella de tequila después de un viaje a México. En el fondo de la botella reposaba enroscado un gusano blanco y gordo. No se si es un gusano que se cría en el maguey. En fin, lo que fuera. Para el caso me daba lo mismo. Me acordé del laboratorio de biología en el colegio, donde había estantes llenos de frascos con insectos y otros bichos menudos conservados en formol. Algunos estaban destinados a las lombrices de los humanos. Se me puso la carne de gallina. Igual que ahora.
Sobra decir que de ese licor no probé ni una gota.
No desconozco el aspecto cultural de la comida ni el hecho de que los seres humanos subsistimos con lo que tengamos a mano y sea propio de nuestro hábitat. Además de que, "A buen hambre no hay pan duro".
Mi esposo (belga él) se moría (sigue muriéndose) de asco al vernos comer callos, paticas de cerdo, higado de res o pollo, patas de gallina y toda clase de menudencias de pollo y res.
Yo, por mi parte, me levanto de la mesa cuando es él quien degusta los famosos escargots. Y considero que quedamos mano a mano.
¿Les apetecería ir "De tapas por Camboya" ? (así se llama el artículo)
¿Les provocaría degustar unas suculentas tapas de grillos, arañas, gusanos de seda, murciélagos y grillos fritos?
¿Tienen Armiño y Fernando, que comparten aficiones culinarias o alguno/a de ustedes sugerencias gourmet al respecto?
"
(Me pudo más el chisme que el sueño. Esta es la foto de los pinchos chinos. Bon appétit!!)
Madame Rosa
























Jean Bedel dijo
Supongo que es una cuestión cultural, pero a mi me sacan de la dieta mediterránea y el ayuno es casi obligatorio. No soy hombre de probaturas culinarias. Y seguro que me pierdo auténticos manjares.
23 Septiembre 2007 | 08:20 AM