Madame Rosa ya tiene su primer celular/móvil/teléfono portátil
He perdido el derecho a mi privacidad. Cuando salgo de casa me arrogo la facultad de llamar cuando me plazca a ver cómo está todo sin mí. Lo hago varias veces y si es el caso, dejo el número del teléfono donde pueden localizarme en caso de alguna urgencia o necesidad. Con éso me basta y me sobra. Con éso debiera bastarle y sobrarle a todos.
Me da no sé qué cosa ver a todo el mundo con un teléfono pegado al oido. Es patético. En los buses de transporte público uno se entera de mil historias a la vez. En los supermercados las señoras hacen las compras mientras actualizan chismes con sus amigas.
Los hay (como mi papá, hombre de negocios), que cada tanto y cuando va conduciendo, tiene que estacionarse en algún sitio para poder contestar llamadas en alguno de sus dos celulares (uno privado, el otro laboral) so pena de ser multado.
En Lyon, hace dos años,tuve una experiencia curiosa. Veía a todo el mundo hablando solo en las calles y le comenté a mi hija: "Mirá la mano de locos que hay por acá, peor que en Colombia" y la pobre, sufriendo verguenza ajena, me sacó del error "Pero má...que no sabés que usan "manos libres"? Todos ésos van hablando por su celular, no están locos"... "Bueno, pues parecen..."
Y ahora, vísperas de unas Navidades que se presentían de lo más normalitas, mi familia ha conspirado en contra mía.
Hartos ya de no poder localizarme cuando asi les viniera en gana, mi esposo e hijas decidieron regalarme un celular. Venían vendiéndome la idea desde meses atrás pero mi posición era inamovible: No necesito celular. No quiero celular. No insistan.
Pero hoy me dieron golpe de estado y se aparecieron regalo en mano. Como quien dice "lo tomas o lo tomas, no hay más opciones".
Ha empezado el curso intensivo de "Enseñando a mamá a utilizar su celular": "Con el botón verde llamás... con el botón rojo colgás"... parece elemental y de hecho lo es, pero es que cuando suena un aparato de ésos cerca mío empiezo a gritar enloquecida "está sonando un celular, de quien essss???" y más de una vez, cuando alguien me ha llamado por un teléfono ajeno y ha terminado la conversación, lo he dejado sin colgar y mi interlocutor ha seguido con detenimiento la charla a este lado del teléfono.
Mañana, con más calma y tranquilidad, vendrán lecciones mucho más complicadas. Por ejemplo: "Cómo ponerlo en vibrador", "Cómo recuperar llamadas perdidas", "Cómo enviar y acceder a mensajes de voz", "Cómo introducir los números de los amigos y familiares y cómo encontrarlos después en el directorio", "Cuándo y cómo recargar la batería", "Manos libres: la gente que habla sola en la calle no está loca".
Para las próximas Navidades seguro que me querrán regalar un celular más complejo, de ésos con los que se puede jugar, tomar fotos, hacer videos, acceder a internet y demás.
Por supuesto que no pienso recibirlo. Siempre he pensado que cada cosa es para lo que ha sido inventada. Y los teléfonos son para llamar y/o recibir llamadas. Así que bien pueden irse ahorrando el gasto. He dicho. Publíquese y cúmplase.
Madame Rosa






















Fernando dijo
Que solo recibas alegria por tu telefono nuevo¡¡
23 Diciembre 2007 | 10:32 AM