Pulsaciones, teclas, palabras...¿mensajes?
PAGINA EN BLANCO
Escribir sin escribir, solo por practicar el viejo arte de colocar unas letras tras otras. Una palabra tras otra, hasta que una línea se complete y engendre la siguiente, y advertir así que las letras se engendran a sí mismas, sin necesidad de pensamiento motor.
O que ese pensamiento abandonó su natural asiento y se transmitió a las yemas de mis dedos, que juguetean entre las teclas, como pudieran hacerlo con los bolillos de un encaje.
Pero para obtener una puntilla es necesario también un esquema, una voluntad…
Si. Es cierto, pero una vez entrenados los dedos, siguen su ritmo y repican las tablas de los bolillos como pudieran repicar unas castañuelas, con el mismo ritmo ya impreso en sus almas de madera.
Como estas teclas, que tiene también su alma y su oficio y van extendiendo como sin querer las palabras sobre la página, la no escritura, el no pensamiento.
Cuantos escritores se lamentan del drama del papel en blanco, en estos momentos para mi no existe ese problema, quizás el problema se haya transmutado en el drama del pensamiento en blanco.
Es tan simple.
Años atrás cuando trataba de aprender mecanografía, y una vez tras otra tecleaba qwert poiuy qwert poiuy, en tres hileras de forma que cada cinco guarismos formaran un grupo de letras sin más conexión entre ellas que su proximidad en el teclado.
Y cuantas veces alguna de ellas rebelde, osada, asomaba fuera de su lugar, mientras otra más tímida se negaba al contacto de mis dedos y dejaba que el hueco entre sus compañeras delatara su ausencia.
Cuantas veces me dije a mi misma quien fue el sádico que coloco la b al lado de la v, para que nuestros dedos se confundieran y pulsaran la letra vecina condenándonos así al desprecio por confundir la B con la V, craso error en nuestra lengua.
Y otros estropicios, no tan solo en las tardes agónicas del aprendizaje, también luego, cuando la vieja y añorada máquina de escribir dió paso al ordenador, pero el teclado reprodujo la misma disposición de las letras.
QWERT POIUY QWERT POIUY QWERT POIUY QWERT POIUY
En esta disposición, quien parecía no tener ninguna tarea encomendada: el dedo pulgar, demostró pronto que le aguardaba subrayar cada espacio, con un golpe al tabulador, y su actuación es tanto o más precisa que el resto de los especializados dedos.
No hay tarea pequeña, ni destino despreciable.
A.N.





















Benjamín Rivera dijo
Hola, cómo estás, espero que bien, yo estoy bien... cada uno escribe en blanco o queda en blanco, más encima si uno tiene tantas cosas en la cabeza aún mayor le pasa, bueno, te dejo, adios, visita mi blog...
26 Marzo 2008 | 08:44 PM