De ayer
Repasando viejos escritos, con la idea de traerlos al blog, cayó entre mis manos un ardiente ¿poema? en el que se refleja toda la impetuosidad de la juventud, unos versos cuyo ímpetu se me antoja ahora excesivo.
¿Quién no fue poeta revolucionario a los veinte años?
Ahora, quedaron atrás esos días y este papel vuelve a mis manos.
No está apagado del todo aquel fuego, pero hoy apenas si me reconozco en esas proclamas, aunque se que en tantos lugares existen aún las injusticias que convocan las revueltas.
Bien, amigo, aquí tenéis este escrito, sed severos con él, o tomadlo a broma…
Campesinos de triste mirada, de hosca faz
¿Dónde colgasteis las hoces
Si no vais a segar?
¿Dónde se quedo el arado
Si no sembrareis jamás?
Ya no habrá más heladas
Ni amaneceres en la gleba.
Vuestros pies ya no se hunden en el barro
En el barro de la tierra
Caminan sobre el asfalto desigual
Mientras buscáis un trabajo en la ciudad.
Obreros sin oficio
Jornaleros sin jornal
Sin presente, sin mañana,
sin familia si n hogar,
sin parientes, sin amigos…
El pueblo quedó atrás.
Campesinos de triste mirada, de hosca faz.
¡Descolgad ya vuestras hoces
Y, ¡a segar! ¡A segar! ¡A segar!
Con brazo firme, con fuerza, con afán
No importa lo que seguéis.
¡A segar! ¡A segar!¡A segar!
Si no las mieses, ortigas
Pero amasad vuestro pan
Con la ira, con la rabia
Que germino entre las piedras
inhóspitas de la ciudad.
Las malas hierbas aguardan
¡A segar!¡A segar! ¡A segar!
A.N.





















lasrecetasdeteresa dijo
Precioso poema. Por suerte ya no tienen que segar con las hoces, ahora lo tienen más fácil. Besitos.
16 Junio 2009 | 08:47 PM