Más hojas de ayer
Como tantas personas tuve una época en que suspiraba por el amor.
Ese sentimiento maravilloso que a las mujeres nos lleva a hacer los mayores disparates, pero quizá el disparate mayor sea buscarle, sin saber que, como dice el viejo refran castellano, "Casamiento y mortaja, del cielo bajan".
Pues si, en aquel tiempo, con apenas veinte años, me sentía mayor, muy mayor y daba por perdidas unas ilusiones inconcretas, unos amores de libro, por inexistentes.
Pero tenía el papel, en ese papel confiaba mis soledades y mis anhelos.
Así es como un día escribi ésto:
Sentir que todo se ha marchitado
igual que una flor,
sin haberla tocado.
Sentir que en la vida
ya todo ha pasado
sin haber conocido el amor
ni haber amado.
Sentirse como un jarro vacio
en el que nadie escanció vino
y no saber si es culpa
del jarro, del vino
o de aquel "alguien"
que lo dejó vacio.
A.N.
Posdata: Madame Rosa, verdad que esa imágen poética del "jarro vacío" tiene su subliminal mensaje psicológico?











Madame Rosa dijo
Sí, Armiño, habría con qué hacer un ensayo pero sin muchas arandelas ni especulaciones, sin interpretaciones traidas de los cabellos y haciendo uso del sentido común, es muy claro que el jarro vacío refleja carencias.
Es posible que haya estado lleno alguna vez o que no lo haya estado nunca. Importa quién lo vació, cuándo y en qué condiciones, en el primer caso, o por qué nadie se animó nunca a llenarlo o la propietaria a dejarlo llenar.
Casi que se podría reconstruir una historia de vida afectiva. Porque no es solamente responsabilidad del jarro, ni del vino, ni de quien lo escanció sino también de la propietaria.
Para que un jarro contenga vino nuevo primero tiene que quedar vacío del que ya contiene...
Qué filosófica amanecí hoy, por Dios!!!!
19 Junio 2009 | 04:56 PM