Lo público y lo privado
Otra vez me crucé con el dichoso nudista en bicicleta.
Por las zonas más céntricas y concurridas de la ciudad un hombre de mediana edad se distrae dando un paseo en bicicleta, con las zapatillas deportivas como única vestimenta.

No se si seria este mismo tipo, aun cuando en esta foto captada por otro barcelonés, no lleva ni zapatillas.
No es la primera vez que por las calles de Barcelona me cruzo con un nudista, no se trata de escandalizarme, se trata de puro civismo.
En una charla con una amiga, médico de profesión, nos dio su opinión sobre el nudismo, no estaba en contra, pero si a que personas sin una sola prenda de ropa circulen por la ciudad, se sienten en los bancos o en la arena o...
Decía que dada su experiencia profesional, es ginecóloga, no estaba dispuesta a que estas personas, cuya limpieza o estado de salud es ignorado por los demás, dejen su rastro de secreciones por allá por donde van.
¿Quien me dice a mi, que no padezcan alguna infección, y puedan dejar sus secreciones en un banco, en una silla, en la arena?
Por higiene, ya que no por decencia debía de impedirse este comportamiento.
En playas de nudistas algunos de ellos llevan una toalla, un trapo, sobre el cual se sientan estos quiza compartan el criterio de mi amiga y eviten asi contaminar o ser contaminados.
Es curioso que al no existir una prohibición taxativa del nudismo, o de otras conductas anómalas, éstas afloren en la ciudad para disgusto de muchos y escándalo de algunos.
A.N.


















Fernando dijo
Bueno.....
Si el tema es de higiene,habria q ver a muchos vestidos
Bona tarda
6 Septiembre 2009 | 08:10 PM