Comer, rezar, amar...y suspirar!
Liz, neoyorquina, es una escritora que un buen dia descubre que su matrimonio de 8 años ya no va más y decide cortar por lo sano.
Después de un divorcio algo tormentoso (sobre todo por parte de él, que no quiere resignarse) y de una relación fallida con un hombre menor que ella, Liz decide regalarse un año sabático y emprender un viaje en busca de si misma y de un sentido para su vida.
En Italia descubrirá las delicias del dolce far niente y el poder curativo de la pizza; en la India tendrá su encuentro con Dios a través de la oración y la meditación y finalmente, en Bali, encontrará el equilibrio y el amor.
Al amor llega limpia, después de perdonarse y perdonar y haber conseguido vencer el miedo a abrirse a una nueva relación amorosa.
La pelicula me pareció muy bonita desde el principio y nunca de dejó de gustarme pero la verdad es que mejoró ostensiblemente cuando apareció en la pantalla grande... JAVIER BARDEM!
Si estaría guapo! No se qué me fue más placentero: si verlo o escucharlo porque ¡vaya chorro de voz que tiene el tipo!
Mientras la protagonista, al final de su periplo, después de haber comido y rezado se aprestaba para amar, yo suspiraba y levitaba sentada.
Recomiendo la pelicula. Aunque un poco lenta en algunos momentos, tiene una hermosa fotografía, algunos diálogos enriquecedores y lo mejor de todo: nos pone a pensar en lo lindo que sería tomarse un año sabático de la rutina y la cotidianeidad y salir por el mundo a buscarse a si misma (con la esperanza de encontrar a Bardem en el camino y en Bali, a ser posible, para que la dicha sea completa).
Aunque para encontrarnos no hay necesidad ni siquiera de salir de nuestra propia casa...
Madame Rosa



















salud-y-republica dijo
Esto escribe la autora, Elizabeth Gilbert, sobre su aventura personal:
"Quería explorar tres cosas sobre mí en países tradicionalmente expertos en cada una de ellas: el arte del placer en Italia, el arte de la devoción en la India y, en Indonesia, el arte de combinar los dos.
Así que abandoné la idea de elegir un país ―¿Italia? ¿India? ¿O Indonesia?― y acabé aceptando que quería ir a los tres. Cuatro meses en cada uno.
Un año en total.
Por supuesto, se trataba de un deseo ligeramente más ambicioso que el
de “Quiero comprarme una caja de lápices”. Pero era lo que yo quería. Y sabía que quería escribir sobre ello.
No era tanto querer explorar detenidamente esos países, porque éso ya se ha hecho. Era más bien querer explorar detenidamente un aspecto de
mí misma con el telón de fondo de cada país en cuestión, donde esa tradición concreta sea algo bien arraigado.
Quería explorar el arte del placer en Italia, el arte de la devoción en India y, en Indonesia, el arte de equilibrar ambas.
Fue después, tras admitir que tenía ese deseo, cuando descubrí la feliz casualidad de que todos estos países empiezan por la letra I. Un indicio bastante halagüeño, me parecía a mí, para un viaje interior."
26 Octubre 2010 | 06:19 AM