Leer y escribir
En ocasiones la llamada de las letras es imperiosa. Siento la necesidad de escribir, igual que otros sienten la necesidad de apostar o de jugar con la velocidad, de beber, o en el caso de los tíos de "irse de putas".
En mi opinión esas necesidades, esas pulsiones pueden, deben controlarse, pero es muy cierto que no siempre se controlan.
Si no fuera porque mi vicio mayor es la lectura, tendría aún más cientos y cientos de páginas emborronadas, una cosa lleva a la otra, pero en ocasiones, el leer impide el escribir, no se pueden hacer las dos cosas a un tiempo, bueno, también es cierto que algunas personas lo consiguen, dejando los libros adornados con comentarios marginales.
Siempre me pareció una falta de respeto hacia el libro, pero esa actuación, tan denostada por mis profesores en primaria, es el origen de documentos muy curiosos, que son el acta de nacimiento de algunas lenguas romances, el caso de las Glosas Emilianenses en el Castellano o la Epístola de Organya en el catalán.
Así pues algún monje, algún letrado ilustraba o comentaba los libros que caían en su mano y además lo hacía en la balbuceante lengua del pueblo, en lugar de hacerlo en latín, que era la lengua oficial y en la que estaba escrito el libro.
Si, se puede leer y escribir a un tiempo.
Es bien cierto que todos lo hacemos, pues cuando trasladamos a letras nuestros pensamientos también las leemos a medida que surgen de nuestras manos. En ocasiones esta segunda, o primero lectura lleva a la eliminación, antes con la goma, tachaduras o bien directamente rompiendo la cuartilla.
Pero ahora con los PC, prescindimos del papel, de la estilográfica o del bolígrafo y es la pantalla quien recoge nuestras disquisiciones, y el teclado nos ofrece siempre tentador la posibilidad de borrarlo, SOLO APRETANDO UNA TECLA.
El suicidio del texto es aquí más rápido. Más inmediato.
A propósito de ésto de leer y escribir traigo aqui un viejo chascarrillo:
Se presentó un muchacho ante un maestro diciendo que queria que le enseñaran a leer.
El maestro le dijo
-¡ Y a escribir también, no?
- No, yo escribir ya se.
- Como que sabes escribir y no sabes leer...- le tendió papel y lápiz y le dijo:
- Toma, escribe.
Tomó el lápiz y trazó sobre el papel una serie de garabatos, que rápidamente miró extrañado el maestro y dijo:
- ¿Pero aqui qué pone?
- ¡Ah, éso usted sabrá, yo ya le dije que no sabia leer!
A.N.


















Madame Rosa dijo
Muy buenos ambos temas en el post: el de la reflexión sobre la escritura y lectura como actividades simultáneas aunque no siempre coexisten:cuando escribimos leemos pero no necesariamente escribimos cuando leemos...qué profundo, no?
En cuanto a la anécdota, algo parecido me sucedió con mi hija mayor cuando recién entró al kinder y pretendía que ya sabía escribir. Aun guardo sus jeroglíficos de sus tres añitos. Por cierto, era una carta para Papá Noel y como todo el día recitaba lo que quería recibir, cuando efectivamente le llegó su pedido intacto se reafirmó en la idea de que ya sabía escribir.
Lo curioso es que ella si "leía" sus garabatos y cuando uno le preguntaba, cada uno de ellos correspondía a un juguete.
Pura imaginación o una lengua alterna, de otra dimensión, ya desconocida y olvidada por los adultos racionales?
14 Junio 2011 | 05:39 PM