Con dolor de patria (una vez más)

(En memoria y sobre las tumbas del Coronel de la Policía Édgar Yesid Duarte, del Mayor de la Policía Elkin Hernández Rivas, del Sargento del Ejército José Libio Martínez y del Intendente Jefe Álvaro Moreno)
No quería referirme a este asunto. No por restarle importancia, dolor y tristeza al vil asesinato de cuatro compatriotas secuestrados cometido en dias pasados por las narcobestias, por los mal llamados "guerrilleros" en mi pais.
Es que no me daban ganas ni de nombrarlos. No aqui, no en nuestro espacio. No quería ensuciarlo. Me resistía a hacerlo porque me repugna el solo hecho de escribir sobre estos viles asesinos...
Pero me da rabia, me indigna que estos delincuentes de baja estofa, sigan llenando de dolor y de sangre a Colombia mientras le hacen creer al mundo entero (y hay muchos en el mundo entero que les creen) que son los salvadores de la patria, los que luchan por el pueblo, por reivindicar sus derechos..
Y acá sabemos que la verdad es otra bien distinta: el primer y principal enemigo del pueblo son ellos que masacran, roban, desplazan a los campesinos, reclutan niños forzadamente, emboscan y realizan atentados y actos terroristas contra la población civil, asesinan a sangre fria, por la espalda y a mansalva a sus indefensos secuestrados a quienes mantienen con cadenas al cuellos o encerrados en campamentos cercados por alambres de puas...vulgares asesinos, éso es lo que son estos mal nacidos.
El Ejército del pueblo!!!!!!!!!! Me reiría sin parar de su asqueroso cinismo si acaso el asunto no fuera tan serio y tan doloroso.
Yo, que pertenezco a una familia colombiana que ha sido tocada tres veces por la desgracia, que soy hermana de un asesinado, de un desaparecido (desde hace más de una década y del cual nunca se han tenido noticias sobre su suerte) y de un secuestrado cuyo cautiverio fue relativamente breve y tuvo un feliz desenlace, se muy bien qué sienten y de qué hablan en los diarios, en la radio, en la televisión, los padres, los hijos, los hermanos, los amigos de los secuestrados.
Es por éso que me duele su dolor, me entristece su tristeza, vibro con su indignación...yo he llorado sus mismas lágrimas.
Es por éso que escribir sobre este nuevo y vil asesinato cometido por estas bestias hace que las palabras se me atropellen en la garganta y se me enreden en los dedos.
El Gobierno le ha dado a estos cuatros colombianos asesinados el carácter de "héroes de la Patria".
Para mi estos cuatro desafortunados compatriotas son más que éso: son MARTIRES. Mártires de una guerra que los colombianos ni queremos ni aprobamos.
Que dizque fuerzas armadas revolucionarias que luchan por el pueblo!!!!!!!!!
Ja!!! POR el pueblo o CONTRA el pueblo?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡A-S-E-S-I-N-O-S!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
(No acostumbro ponerle mordazas a nuestros comentaristas, este espacio se ha caracterizado por estar siempre abierto a la libertad de expresión pero en esta ocasión no quiero comentarios desenfocados como los he oido acá en el sentido de que la culpa de la muerte de estos seres es del Gobierno por haber intentado un rescate.
Eso exime de toda responsabilidad a las narcobestias. Fueron ellos quienes los tuvieron en cautiverio y en condiciones indignas durante más de diez años, quienes les robaron su libertad, sus familias, sus sueños. Y ahora también les robaron sus vidas.
Estos cuatro secuestrados no murieron en fuego cruzado. Fueron ajusticiados a sangre fria por sus captores y éso hace aún más indignante este suceso.
Este fue un crimen de guerra)

MADAME ROSA



















Diario El Pais de Cali, Colombia dijo
El infame asesinato de las Farc
El asesinato perpetrado por las Farc en las personas de tres oficiales de la Policía y un sargento del Ejército, corrobora el estado de descomposición a que ha llegado el que fuera movimiento revolucionario, convertido hoy en bandas de forajidos terroristas. No sabemos si su nuevo cabecilla alias Timochenko asumió la jefatura o si el acto repulsivo es parte de lo que encuentra al asumir la responsabilidad de conducir los destinos de la desastrada organización.
Si el hecho ocurrió bajo su mando, la cínica condolencia del Secretariado es muestra de lo que será ese mandato, en momentos en que las Farc sufren los efectos de los golpes devastadores de las Fuerzas combinadas militares y policiales que las obligaron a retornar a la condición primaria de guerrillas menores, en plan de golpes terroristas contra la infraestructura vial e hidrocarburos o fracciones de la Fuerza Pública, estado del cual no podrán salir, menos aún con delitos de lesa humanidad que confirman ante propios y extraños su actual degradación.
De todas maneras, lo que Rodrigo Echeverry Londoño, el universitario formado en la juventud comunista tiene ante sí, sólo admite dos líneas de conducta: o bien persistir en la lenta agonía de lo que perdió el sello de revolución ideológica, para adquirir el de lunático comportamiento delincuencia con explotación del tráfico de estupefacientes despreciable y repudiado, o aceptar la apertura que el presidente Santos les ofrece, comenzando por la liberación inmediata y sin condiciones de todos los secuestrados como prueba de buena fe para llegar a la desmovilización y el desarme que permitirían poner fin a la sangrienta tragedia de nuestra patria que es también la suya.
Entendemos que un compromiso revolucionario implica hasta la muerte. Pero no subsiste cuando los objetivos desaparecen y el movimiento que los perseguía sacrifica su carácter por el del dinero maldito del narcotráfico en una degradación sin retorno. Persistir por orgullo y soberbia en un proceso degradado y errático, es alargar la línea fúnebre de sepulturas que Alfonso Cano, su predecesor, dejaría inconclusa. Mejor consignar en la historia el nombre de quien contribuyó al retorno de la paz a Colombia, que el del cabecilla criminal de una banda de forajidos sin redención posible.
ALVARO VALENCIA TOVAR
5 Diciembre 2011 | 01:24 PM